| Gases de efecto invernadero |
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La atmósfera terrestre está formada por gases que absorben calor. Estos gases (vapor de agua, dióxido de carbono, metano, ozono, óxidos de nitrógeno y trazas de otros gases) son llamados "gases de efecto invernadero" (GEI) porque al retener parte del calor que ingresa a la atmósfera, permiten que la temperatura en el planeta se mantenga en rangos compatibles con la vida, en la forma en que la conocemos. Los principales GEI son: Vapor de agua: es el principal gas de efecto invernadero, pero las actividades humanas no lo emiten directamente a una escala considerable; Dióxido de Carbono: es emitido por la quema de combustibles fósiles, la respiración humana y la deforestación; Metano: es emitido por las bacterias que producen la descomposición vegetal, y las bacterias encontradas en vacas, ovejas, cabras, búfalos, termitas y camellos. Además, proviene de los rellenos sanitarios, y de la extracción de carbón petróleo y gas natural; Óxido de Nitrógeno: este gas es emitido en forma natural por los océanos y bacterias presentes en el suelo. Además, se emite a partir de fertilizantes basado en nitrógeno, por disponer de la basura humana y animal en plantas de tratamiento de aguas residuales y producto de la combustión en vehículos; Flúorocarbonos: se encuentran en aerosoles, refrigeradores y sistemas de aire acondicionado. Las actividades humanas han incrementado la emisión de GEI a la atmósfera, especialmente en el último siglo. Este incremento de GEI en la atmósfera se ha traducido en un efecto invernadero más intenso, acumulándose más energía. Más energía implica más calor, y en síntesis, a nivel planetario, se ha producido lo que se conoce como "calentamiento global".
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